Slow Food Cantabria

slowfood cantabriaJorge Mariscal

Slow Food se define como una asociación internacional sin ánimo de lucro que pretende poner freno a la estandarización de la comida, a la pérdida de la biodiversidad alimentaria, y contraponerse a los sistemas intensivistas y que están haciendo desaparecer los pequeños productores por motivos meramente productivos o de rentabilidad.

Con la representación en más de 150 países, a través de la filosofía del paladar, es decir, el conocimiento y el placer, la gastronomía se revela con un significado más completo, está presente en los fogones, pero también en la política, en la economía, en la naturaleza, en la historia y en la antropología… No podemos permanecer ajenos a un elemento que es eje transversal a todas las materias que hacen posible la existencia del planeta, con un gesto tan propio como es el comer podemos decidir nuestro futuro.

El gran aparato mercantil ha inducido el desconocimiento generalizado de la sociedad y hemos olvidado. Necesitamos defender la biodiversidad para mantener la vida y podemos lograrlo con el compromiso de los pequeños productores, custodiando, recuperando y defendiendo las razas, las variedades autóctonas en peligro de extinción y la forma de producirlas, concienciando, creando redes y practicando el placer. El esfuerzo debe ser común y de carácter multidisciplinario como es la ciencia gastronómica, la comida une.

De esta manera, Slow Food, crea el concepto del co-productor, el consumidor consciente, que cuestiona, que es crítico, que decide qué y cómo quiere alimentarse, que es quien tiene la responsabilidad de elegir las opciones alimentarias que afectan al mundo que nos rodea, de esta manera el consumo pasa a formar parte del acto productivo y el consumidor reorienta el mercado. Bajo tres argumentos básicos, alimentos buenos, limpios y justos, se crean sinergias entre cocineros y pequeños productores, se protegen métodos de producción que identifican las culturas a través del Arca del Gusto y los Baluartes de Slow Food.

Es preciso establecer el tipo de mercado que queremos encontrar, promoviendo la estacionalidad, la producción sostenible y local, y que permitan acercarnos a sus propios productores en los Mercados de la Tierra. Demandar una pesca sostenible, crear canales de comunicación entre la restauración colectiva y los agricultores, ganaderos o recolectores, en definitiva promover los canales cortos de comercialización.

Hace menos de un año el Convivium Slow Food Cantabria despertó, y queda mucho trabajo por delante, es necesario explicar los problemas alimentarios y productivos que nos rodean, y que durante años han determinado la cultura de esta región y que ahora se ven amenazados o reemplazados por sistemas que nada tienen que ver con la sostenibilidad o incluso la salud.

 

www.slowfoodcantabria.es

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