Senda Costera de Santander

Foto: Agustin Arriola www.agustinarriola.com
Foto: Agustin Arriola
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Cantabria es en sí misma una “Senda Costera” de 280 kilómetros desde Castro Urdiales a Unquera. La costa es ese punto de inflexión entre el romanticismo, la aventura, lo desconocido y la escenificación de la dureza por su orientación al mar Cantábrico.

Esta explotación de recursos agrícolas, convirtió el territorio en una exposición de minifundios delimitados por paredes de piedra seca delimitando propiedades y resguardando las cosechas, consiguiendo realzar el duro paisaje exento de arbolado y alta vegetación. Pero también era el lugar donde se instaló el vertedero de Ciriego.

Los vecinos denunciaron las agresiones que sufría la zona y exigieron su conservación. Durante años ha triunfado la ambición de una ciudad que crece y se agota, sin importar qué parte del territorio hay que sacrificar y para qué. En 2004 nace una propuesta de recuperación por parte de la administración: trazar una senda peatonal, integrada en el paisaje respetando los valores medioambientales. En la práctica la obra, que hoy sigue parada, supuso una agresión al paisaje, al patrimonio, y a la naturaleza.

Hay que proteger esta senda porque en su recorrido se van alternado los grandes acantilados, con otros remansos de cantos rodados exentos de arena por la orientación y las condiciones del mar Cantábrico.

También por el patrimonio, abundante sílex que la convierten en un lugar de trabajo, fabricación de útiles y herramientas, estando localizados y catalogados restos arqueológicos aún por estudiar.

Etnográficos, el uso del territorio ha marcado la vida de generaciones transformando el paisaje y modelándolo de una manera armónica.

Fauna, su localización la hace ser un lugar de tránsito de aves, tanto en sus praderías como las nidificaciones de sus acantilados, además de la existencia de pequeños mamíferos.

Pero la mayor justificación es que una ciudad no deja de ser moderna por tener un espacio natural a pocos kilómetros de su núcleo urbano. De hecho es un lujo disponer de estos contrastes en tan poco espacio. El gran reto del futuro será armonizar lo que fue con lo que puede ser, ajustando los valores de la “Senda Costera”.

 

 

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