Semana de Ecología y Medioambiente

Del 14 al 18 de noviembre de 1988 se celebró la que se denominó «I” Semana de Ecología y Medio Ambiente del Barrio Covadonga». AMARILLO, AMAZUL, AMAVERDE rezaba su eslogan. La Asociación de Vecinos Besaya y el Grupo Scout Covadonga organizaban la semana, patrocinada por el Excelentísimo Ayuntamiento de Torrelavega y Hornopan. Su horario, 7.30 de la tarde en los bajos parroquiales. Su presupuesto, unas 80.000 pesetas, aproximadamente.

 

La prensa regional, concretamente El Diario Montañés, anunciaba los actos con este titular: «El Barrio Covadonga celebrará unas jornadas sobre ecología».

 

En los folletos realizados se podía leer la frase: «La tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra». Ese era el principio de una larga andadura, 27 años son los que nos contemplan desde entonces, y a la que se sumaron puntualmente colectivos como Muérdago y Brenes y desde hace años y con gran apoyo la organización Ecologistas en Acción.

 

La prueba más fehaciente de su consolidación tal vez la podamos hallar en el titular que anteriormente reproducíamos, lo que comenzó como «unas jornadas de ecología» se han convertido en «La Semana de Ecología».

Este simple detalle nos puede situar ante la importancia que con el paso de los años han adquirido estas jornadas.

Aunque puntualmente las jornadas comenzaron una semana del otoño de 1988, el porqué se fraguó esta idea hay que buscarlo bastantes años atrás. Quizá sin saberlo, los vecinos del Barrio venían dignificando su espacio vital: saneamientos, asfaltados, bancos, jardines … Es decir, estaban haciendo de su barrio un lugar más habitable, más en consonancia con la naturaleza que les rodeaba.

A ese tipo de esfuerzo por respetarnos a nosotros mismos y a la naturaleza con el paso del tiempo se le aplicó el término ecología. Por aquel entonces algo extraño y apto sólo para iniciados. Paradójicamente, hoy es tan de uso común que prácticamente está carente de verdadero valor. Aquel trabajo por hacer de La Viesca un lugar de ocio y paseo, aquel trabajo por erradicar los numerosísimos basureros y acercar el río al barrio, desembocaron finalmente, entre otras cosas, en la organización de unas jornadas que además de concienciar al ciudadano sirvieran para hacernos a todos un poco más conscientes del mundo en el que vivimos y sus problemas ambientales. Problemas que, al fin y al cabo, son los nuestros.

De ese afán por mejorar el entorno más cercano surgió esta Semana que ha ido creciendo en contenidos y ampliando sus horizontes. Tratando cuestiones, cercanas y lejanas, problemas locales y globales y que en gran medida ha servido y sirve para que un heterogéneo grupo de personas se siente durante toda una semana alrededor de asuntos que hace años serían impensables, no tanto plantear, sino que hubiera oídos para escucharlos. Así, a lo largo de este tiempo esta Semana se ha convertido en un foro de debate que ha trascendido, con mucho, el ámbito del Barrio Covadonga. El poder de convocatoria, lejos de ser multitudinario, es más que satisfactorio. Unas ochenta personas por jornada sería un cálculo medio razonable. Los receptores de las actividades han sido tremendamente diversos y variopintos. Desde aquéllos que a sus setenta y muchos años han descubierto todo un mundo, hasta aquéllos que han dedicado a la ecología y la educación medioambiental gran parte de su tiempo y esfuerzo, tanto físico como intelectual, y hallan en estos encuentros nuevos motivos para seguir en el camino.

La estructura de esta Semana no ha variado en exceso, puesto que la fórmula parece haber tenido éxito. Las charlas, los debates y las mesas redondas se han ido ampliando con sesiones en las que lo audiovisual ha tenido cabida. También el teatro, las exposiciones, las jornadas educativas con los colegios, los talleres lúdico-formativos para jóvenes, la fotografía,…

El año 1999 se incorporó una nueva actividad que se ha consolidado por su rotundo éxito, la salida naturalista. Con la intención de reconocer los valores de nuestro entorno más cercano y aprender un poco más en un día de convivencia entre gentes de todas las edades, se iniciaron estas marchas. Sin duda, una de los cambios más acertados a lo largo de este tiempo que nos ha permitido comprobar cómo nuestra región es un universo muy, pero que muy vivo y tremendamente rico. A cada uno de los especialistas que nos han acompañado y supieron mostrarnos esos valores les damos las gracias.

 

Seguramente algunos tendréis una pregunta: ¿cómo se paga todo esto? Pues bien, si en un principio el presupuesto no era demasiado amplio, con los años todo ha crecido, en consonancia con el aumento de las actividades. La continua colaboración del ayuntamiento de Torrelavega y puntualmente de la Consejería de Medio Ambiente han sido cruciales. Sin embargo, si algo estimo oportuno hacer constar en estas páginas es el esfuerzo de cada uno de los más de 150 ponentes que nos han acompañado, y que en su mayoría lo han hecho desinteresadamente, así como al trabajo de sus organizaciones. De otra manera este trabajo hubiera sido imposible.

 

Cada uno de los años ha tenido su cartel y su imagen, a menudo verdaderas joyas que han servido para transmitir un reconocible estilo que cada noviembre llena las paredes del Barrio Covadonga y de toda la ciudad. Arte, naturaleza y cultura en un todo indivisible y cercano. Esto nos da una idea de la ilusión que se ha puesto en este proyecto, los nombres de las organizaciones implicadas y de las personas que nos han acompañado en esta andadura merecen que el trabajo prosiga. Posiblemente con cambios, en ocasiones puntuales y en ocasiones quizá drásticos, para lo que, una vez más, apelamos a ti. Tú que estás ahora mismo al otro lado del papel puedes aportar aquello que un día descubriste y nosotros aún perseguimos.

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