Que si judía, que si alubia…

No teniendo suficiente con esta duda, ya que dependiendo del territorio se refieren a esta hortaliza con estos dos nombres, llegamos a muchos pueblos de nuestra tierruca y nos dicen que ni lo uno, ni lo otro. Que lo que conocíamos como judía verde se llama vaina en unos sitios, tronchera en otros y seguro que si preguntamos aparecen muchos más. Y la verdad es que tanta variedad de nombres se queda corta cuando observamos la enorme gama que podemos encontrar dentro de este nutritivo alimento. Dentro de esta especie: “Phaseolus vulgaris” podemos encontrar variedades con semillas grandes o pequeñas; cilíndricas, planas o reniformes; color uniforme o estriado; vaina larga o corta; de consumo fresco o seco; planta de porte enano o trepador; de ciclo corto o largo. ¿Qué os parece? Os aseguro que existen muchas más variedades de las que podemos imaginar.

Se trata de una hortaliza de la familia de las leguminosas, como las habas y los guisantes mencionados en las revistas pasadas, que también enriquece el suelo de nuestras huertas, donde además encuentra su clima idóneo, el templado ya que soporta mal tanto el calor como las heladas. Y no olvidemos lo que decoran las estructuras en forma de tippie o espaldera que facilitan su crecimiento.

Es un vegetal originario de América, como tantos otros y, en este caso de Perú y Méjico. Muy interesante nutricionalmente por su gran aporte de fibra, de minerales como: potasio, magnesio, fósforo y calcio; y de vitaminas como la B2, B6, C y la provitamina A. Además es rica en folatos lo que la hace muy recomendable durante el embarazo. Judía o alubia es el momento de disfrutarlas salteadas, al ajillo, en ensalada, al vapor, con patatas, en tortilla, con tomate, en crema…

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