Popeye y las benditas espinacas

Spinacia oleracea. Se trata de una planta anual de hojas comestibles que crece muy bien en zonas templadas especialmente en suelos húmedos y ricos. Por eso es habitual encontrarla en nuestras huertas. Podemos disponer de ella durante todo el año, ya que existen diferentes variedades, aunque las de primavera y otoño se consideran las mejores.

Es un alimento completísimo, rico en vitaminas (A, B, C…), fibras, sales minerales (Fe, Mg, Mn, K…) y proteínas vegetales, como bien divulgó Popeye en los años 30, animando al consumo de este producto por la fuerza, la energía y el optimismo que proporcionaba a quienes la consumían. Sin embargo hay que aclarar que enlatada es como mas propiedades pierde este producto. Su consumo es muy recomendado en casos de anemia, estreñimiento, problemas de piel, de vista, colesterol, retención de líquidos, dietas de pérdida de peso, así como para mujeres embarazadas y niños… Pero hay que saber que debemos controlar su consumo si sufrimos problemas de cálculos al riñón o de gota.

Sí. Hay que superar los traumas infantiles y disponer el gusto para reencontrarse con una verdura sobrada de propiedades nutritivas que invitan a degustarla en fresco, crudas en ensaladas o en batidos ya que conservan así todas sus sales, vitaminas y propiedades, aunque también podemos tomarlas cocinadas al vapor, hervidas, salteadas o fritas. Rescatemos al forzudo y vegetariano Popeye de nuestro recuerdo de niñez y sírvanos de ejemplo de los beneficios de consumir espinacas pues sólo hay que ver lo bien que se conserva el marinero a sus 75 años de edad.

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