PARA HUEVOS LOS DE LA ECO GRANJA DEL DOBRA

Estela es una de las mujeres más polifacéticas que he conocido en toda mi vida. Lo mismo la ves en una revista de diseño de interiores con su arte para llenar de vida los espacios, que diseñando un logo frente a su ordenador, cuidando de sus hijas o calzándose las botas de trabajo y doblando espalda las horas que haga falta para que su finca esté en perfectas condiciones. Antes hubo meses de papeleo para adaptarse a los requisitos de la ganadería ecológica, de construcción de una nave especial para sus 1200 gallinas y cuidado de la finca de 4 hectáreas que también está certificada como libre de tóxicos, herbicidas y pesticidas. Prácticamente ella solita inauguró en el 2013 la Ecogranja Dobra que hoy se ha convertido en quizá la marca más reconocida y de confianza de huevos ecológicos en la región. Con el apoyo de su pareja y familia, esta cántabra guerrera ha conseguido en 3 años rentabilizar un negocio familiar que tenía como objetivo servir de autoempleo pero también crear puestos de trabajo. En estos momentos la Ecogranja se enorgullece de haber estabilizado 3 empleos que en los tiempos que corren es todo un lujo. La constancia, saber hacer y profesionalidad de Estela han dado sus frutos. “La Ecogranja se emplaza en una finca de 4 hectáreas de praos en el pueblo de La Montaña, en las faldas del monte Dobra. Una ubicación magnífica por sus condiciones climáticas suaves en invierno y verano así como estratégica por su proximidad a Torrelavega que es nudo de comunicaciones para poder realizar el reparto por toda la región así como en el oriente de Asturias y norte de Palencia donde también llevamos nuestros huevos”. “Nuestras gallinas comen de lo bueno, lo mejor. Sus cereales están certificados como 100% ecológicos. Se alimentan además de lo que pican y escarban por la finca. Entran y salen libremente de la nave a la finca según necesitan. En el manejo de una ganadería ecológica hay que llevar numerosos registros que reflejan desde la temperatura de la nave, a los litros de agua que consumen o granos de cereales diarios, la cantidad de la puesta y así todo. Es un trabajo exhaustivo que permite ir aprendiendo a ser cada vez más eficientes. Las gallinas son animales muy nerviosos que necesitan rutinas ordenadas y pautadas para tener una puesta estable. De esta estabilidad depende que podamos servir a nuestros clientes con la frecuencia y cantidad que nos requieren. Es fundamental dar un buen servicio para fidelizar a las tiendas y que los usuarios sepan que siempre que quieran comer huevos del Dobra podrán hacerlo”.

 

 

“Iniciamos este negocio familiar asesorados por los profesionales de las ganaderías avícolas más punteras y estables a nivel nacional. Además he seguido formándome con cursos de capacitación porque una granja ecológica es un sector muy sensible que exige siempre lo mejor de una misma”. Estela se enorgullece del fruto de su trabajo, de sus gallinas y de estar rentabilizando con éxito un negocio que apuesta por devolver al campo su protagonismo como generador de empleo y riqueza. “Es importante estar concienciado con una alimentación ecológica por el bien de nuestro organismo pero también de sensibilizarnos a nivel medioambiental. Las ganaderías intensivas convencionales son sumamente invasivas con el entorno que las acoge mientras que las prácticas ecológicas están al servicio de la protección y conservación natural del ecosistema así como de servir de herramienta para que el campo se vaya repoblando de personas con emprendimientos verdes y sostenibles”. Estela ha insistido en querer dar las gracias a sus clientes y nosotros queremos en darte a ti las gracias por tu ejemplar concepción del negocio y de la vida.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *