Mujeres

A todas os invito a transformaros en grito por aquellas que silencian. Los silencios, bendita virtud diría el machista. Y digo, escribo, debato, reclamo, exijo, grito todo aquello que aún nos está vetado. En algunas casas tranquilas, de puertas para afuera, hay gritos en el interior. Bajo algunos burkas de tacón y postureo, hay gritos en el interior. En oficinas donde las horas pasan muy despacio, están muy mal pagadas y te tocan la pantorrilla, hay gritos en el interior. Colegios con profesoras que no tienen nada que enseñar porque deben desaprender el miedo, madres que no pueden ser un ejemplo maltrechas por las amenazas y palizas, mujeres violadas de palabra y vagina, directivas que cobran dos veces menos trabajando cuatro veces más, y así, en femenino, en todas ellas, en todas nosotras hay gritos en el interior. Los pasitos del feminismo son tímidos y piden permiso. Caminamos. Hacemos camino. Y en el camino nos cruzamos a grandes mujeres que gritan por todas y que hacen de su vida un manual de lucha y feminidad. Luchan por muchas y no se agotan. Son tantas. Y entre todas las que encabezan las manifestaciones, las denuncias, las luchas de toda una vida por ganar en derechos… pero también están las que consiguen medallas, las que no renuncian y se superan a sí mismas, aquellas a las que dijeron “no podrás y pudieron”, las que comienzan limpiando escaleras de madrugada, aguantan a una jefa inútil en su casa inútil y terminan el día ayudando a su hija a hacer esas tareas que la convertirán en una mujer más libre que aguante menos. Todas son espejos en los que mirarnos y a las que dar las gracias por gritar por todas. Y entre todas dedico estas líneas a Mayte que fue mujer guerrera de las que trabajan, cuidan, aman, ríen, exigen, lloran, animan, lideran, gritan y sirven de ejemplo. Que la tierra te sea leve. Gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *