Marianella, una vida de activismo

Sentarse con Marianella, un mate y tiempo para charlar es una lección vital. Para los aprendizajes hay que tener una actitud exenta de prejuicios y así os animamos a escuchar la entrevista colgada en nuestra web.

Esta Uruguaya nació en Montevideo en el año 1958. Criada en una familia con padre ausente por culpa del exilio y por tanto consciente de cómo la política condiciona irremediablemente la vida de las personas. Culta con formación académica y autodidacta en otras disciplinas, artesana, escritora, mujer y madre de 5 hijos, priorizando según las etapas estas diferentes facetas, que la convierten en una persona poliédrica e indefinible en una sola frase.

Se instaló en Cantabria en el 2002 enriqueciendo nuestra comunidad con su actividad personal y profesional. Es una mujer de principios pero con dudas y contradicciones que la ayudan a discernir y ser autocrítica. En los 14 años de estancia en la región ha puesto en marcha diversos proyectos que son referente de cómo vivir de forma más coherente y sostenible.

Marianella no compra, al menos nada que no sea realmente necesario. Lo superfluo por serlo no está entre sus prioridades. Una de sus iniciativas es “Reciclarnos” que lleva adelante “una filosofía de vida en la que existen las segundas oportunidades para los objetos pero también para nosotros mismos. Surge como una de las respuestas ante el desastre ecológico a nivel planetario, ante el que es preciso un cambio de modelo, empezando por el uso que hacemos cada uno de nuestro entorno más cercano”.cartoneras

“Raras Cartoneras” es otro de sus proyectos más queridos puesto que Marianella siempre ha escrito y autoeditado sus textos. “Las cartoneras surgen en Argentina en el año 2000 y es un movimiento que se replica por toda América Latina con el reto de fomentar y dar soporte a la cultura crítica, intercambiar textos, editar lecturas interesantes y dar visibilidad a literatura más marginal”.

 

De cultura crítica, alimento del alma, al del cuerpo entendido como consumir de forma sostenible, local, ecológica y por ese orden. Es panadera alternativa, es decir, no sólo amasa harinas sino que elabora panes que nutran el cuerpo de forma saludable y sirvan para abrir el debate en relación al autoempleo y la sostenibilidad familiar. Su iniciativa Pan Y Más Cantabria es para consumo local y de reparto por pedido por ejemplo en el Grupo de Consumo de Cabezón de la Sal donde también participa. Este grupo teje redes de apoyo entre sus miembros para conseguir ser cada vez más autosuficientes y ajenos al sistema. “Un sistema enfermo en el que deben sucederse cambios profundos, una auténtica transición hacia otro modelo más justo y humano. La política se ha apartado de la vida de la gente. No podemos esperar a que nos organicen y dirijan. Es necesario movilizarse y desobedecer para reivindicar que somos personas”.

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