La deforestación del Miera

Fascinados por la belleza del Miera varios lectores han coincidido en querer saber más. Se ama lo que se conoce y hoy satisfacemos la necesidad de conocimiento sobre un paraje sorprendente, el Resbaladero de Lunada. En el municipio de Soba, situado en el margen derecho del río Miera, a 10 Km de San Roque de Riomiera, en su ascenso al Portillo de Lunada quedan vestigios de una estructura de piedra que necesita una explicación.

Nos remontamos al año 1791. Reinaba Carlos III y estaba en auge la Real Fábrica de Cañones de la zona. Un éxito que generaba una gran demanda de árboles. Para el transporte de las maderas se ingenió un sistema que consistía en la flotación de la madera mediante esclusas para el transporte río Miera abajo y un resbaladero para cruzar las maderas traídas de la otra vertiente de la Cordillera Cantábrica.

El ingeniero austriaco Wolfgang Mucha diseñó una estructura de madera en forma de tobogán sobre una base de piedra que medía 1.700 metros de los que apenas quedan unos vestigios en la base. Finalizaba en un prado, la Finca de la Pila, con presas y una casa con portalada, arcos y un escudo que hace referencia al rey Carlos III. La estructura evitaban el salto de las leñas con una pendiente casi constante de 20º que impedía que los troncos adquiriesen demasiada velocidad y desbordaran la estructura. Se deslizaban en 2 minutos.

Dada la exigencia maderera, De Mucha, aplicó un método de tala que dejaba sólo las hayas que tuviesen menos de 4 pulgadas de grueso. Un aprovechamiento extremo que deforestó el Valle del Miera y llevó a los pasiegos a iniciar un uso ganadero intensivo de la zona.

Al río Miera le modificaron el lecho y márgenes para conducir los troncos hasta la Real Fábrica volando rocas, reforzando peñas por su composición caliza y canalizando para compensar las características del río con crecidas desiguales por las nieves y lluvias con las que o llegaban grandes cantidades de árboles o ninguno.

Obras, talas, actividad industrial que transformó el paisaje desde el alto valle del Miera que es hoy patrimonio histórico industrial, Bien Interés Cultural y lugar de paseo y reflexión sobre cómo una acción humana intensiva, excesiva e irrespetuosa con su entorno natural lo transforma y condiciona para siempre.

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