La alegría de ver. Ruth Andreu, educadora visual.

En el año 1920, el oftalmólogo William Bates formuló la teoría de la visión natural y publicó el libro “Una visión perfecta sin gafas”. Desde entonces son miles las personas que han decidido tomar conciencia y responsabilizarse de su visión de forma activa, una actitud que implica asumir el control y no dejarnos llevar por la pasividad que supone certificar nuestra falta de visión, solicitar que gradúen nuestras lentes y escondernos detrás de ellas para ver el mundo a través de un muro de cristal. En general somos una sociedad pasiva que busca soluciones pasivas a sus problemas. Sin embargo hay personas como Ruth Andreu que tenía como objetivo de vida el ver bien sin gafas, por lo que hace 3 años decidió guardar sus lentes en el cajón de los malos recuerdos y recuperar su visión de forma natural. “Acudir a un educador visual es un acto responsable que conlleva una perspectiva holística de nuestra visión”.

Tenía miopía y astigmatismo en unos ojos bellísimos que hoy son capaces de ver por sí mismos con nitidez y precisión. El cambio fue tan radical en su vida que decidió formarse como Educadora Visual. Está titulada y desde hace unos meses asesora sobre cómo incorporar hábitos visuales saludables que permitan ver sin lentes ni lentillas. “La mejoría en la visión es un cambio en cómo ves y en la forma de ver la vida. Al desechar las barreras entre tus ojos y el mundo, integras el entorno contigo y recuperas el interés por ver”.

No importa la edad, ni tampoco la graduación, sino la actitud y creencias sobre nuestras posibilidades personales de mejorar nuestra visión, así como el tiempo que le dediquemos a integrar nuevos hábitos de visión. “Las personas que ven bien tienen unos hábitos visuales diferentes a quienes tienen dificultad. Hay que aprenderlos e incorporarlos poco a poco en nuestra forma de ver a través de actividades fáciles pero que requieren constancia. El sistema visual precisa mucho oxígeno para un funcionamiento óptimo por lo que también es importante respirar bien y desde el abdomen”.

Debemos aspirar a eliminar todo tipo de barreras entre nuestros ojos y el mundo, incluso evitar el uso de gafas de sol. “Cuando usamos lentes oscurecidas impedimos que la pupila haga su trabajo. Es un músculo que pierde su función y conlleva que nos autogeneremos fotosensibilidad”.

Acudir a una educadora visual como Ruth es una acción responsable, consciente y el camino a recuperar “la alegría de ver”.

 

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