El Pan de la Vida, Ecopanadería

El pan convencional de venta general está adulterado y prostituido. Se ha convertido en un pervertido complemento alimenticio con el que sus compradores creen suplementar su dieta cuando en realidad les convierte en adictos a algo comestible que no les nutre de la forma que desean. Hay alternativas.

En Asturias hay campos de espelta ecológicos. Con una climatología hermana a la nuestra crece este cereal antiguo que por suerte está siendo recuperado por quienes saben de sus propiedades nutritivas. “Son puestos de trabajo sostenibles con el planeta y con la vida que bien pueden generarse en Cantabria”. Así lo creen las “madres” de un proyecto de ecopanadería que ha visto la luz el pasado mes de mayo. Es plausible el esfuerzo personal y profesional que han tenido que desarrollar para conseguir superar las barreras económicas y administrativas de la certificación ecológica. “Lo conseguimos. Nuestros panes y dulces están acreditados como orgánicos por el CRAE desde mayo y a la venta ya en cinco eco tiendas”. El futuro es ecológico y bien lo sabe Elvira que desde pequeña tiene una alimentación sostenible y biológica así como una profunda consciencia de la necesidad de cambiar hacia un modelo de producción ecológico y justo con las personas. De hecho su ecopanadería busca crear empleos y riqueza local demostrando así que hay otras formas de alimentarse, producir y generar riqueza. “Desde el primer momento hemos creado un puesto de trabajo del que me siento muy orgullosa. El objetivo es dar ejemplo y que otras personas puedan animarse a emprender en el sector ecológico cultivando por ejemplo cereales como la espelta o centeno y no tenerlo que comprar fuera de Cantabria. Nuestro pan es de proximidad además de 100% ecológico e integral. Los ingredientes son básicos y de gran calidad: agua mineral de manantial, sal certificada de la desembocadura del Ebro y harinas ecológicas de grano entero. Es esencial explicar la importancia de que se utilice el grano entero. La legislación europea permite que la harina esté compuesta al cincuenta por ciento de harina refinada. Eso ocurre en convencional y en ecológico pese a que la Organización Mundial de la Salud recomienda que para elaborar pan se utilice el grano entero. Incongruencias al servicio de la rentabilidad”.

 

 

En esta ecopanadería se utilizan, por supuesto, harinas molidas a la piedra de grano entero, sin ningún aditivo y fermentados con masa madre. Mimo en cada uno de sus panes y el resultado es un bocado inusualmente sabroso, potente y nutritivo. Desde luego hay que desaprender a comer los panes inflados y adulterados de los obradores convencionales e iniciarse en el aprendizaje del gusto por los sabores a cereal que proponen estos panes llenos de vida y salud. “Estos panes al conservar las tres partes del grano aportan carbohidratos complejos, fibra dietética, vitaminas del complejo B, antioxidantes, fitonutrientes y minerales como hierro, magnesio, zinc y cobre. Ayudan a mantener el peso corporal, a prevenir la diabetes mellitus tipo 2 y disminuyen el riesgo de padecer enfermedades cardiacas”. Son un manjar. “Elaboramos cuatro tipo de panes, centeno, espelta, kamut y centeno con espelta; todos integrales 100%. Además tienen certificados bizcochos y magdalenas totalmente veganos, integrales, dulces y excepcionalmente deliciosos. Tenemos una gran proporción de hortalizas frescas, zanahorias, remolachas o calabacines y su única grasa es aceite de oliva virgen ecológico”. Eligieron Cantabria por su clima, una tierra bendecida que tiene que aprender a rentabilizar su riqueza natural de forma sostenible y ética así como a embeberse de los conocimientos y sabidurías de familias como la de Elvira que la escogen para vivir acorde a nuevos valores que generan riqueza, bienestar y empleo.

 

vegano azu

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