CÓMPLICES

Berta Cáceres, ambientalista asesinada en Honduras
Berta Cáceres, ambientalista asesinada en Honduras

Honduras está en lucha por muchos derechos. Una se libra por evitar la construcción de la represa hidroeléctrica de Agua Zarca. En defensa de los valores naturales y de los derechos a decidir de las comunidades que habitan este entorno asesinaron a Moisés Durón Sánchez, William Jacobo Rodríguez, Maycol Rodríguez, Tomás García y a Berta Cáceres, la coordinadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras (COPINH), líder de la comunidad indígena lenca y defensora de los derechos humanos y los movimientos campesinos. Cientos de activistas ambientales mueren asesinados o sobreviven a crueles ataques y amenazas de todo tipo en todo el mundo. Hay países donde se visibiliza de forma más sangrienta el poder del dinero sobre los derechos humanos y ambientales que héroes con y sin nombre defienden con su vida. Poderes económicos y grupos armados de tipo mafioso son el enemigo de la conservación del patrimonio natural de buena parte del planeta que aún conserva riquezas medioambientales que deben ser gestionadas con criterios de sostenibilidad huyendo de la explotación a la que le quieren someter. Mujeres y hombres de valores inquebrantables se echan a las calles con su palabra para librar batallas contra gigantes que no consiguen pisotear su valentía y compromiso. Violencia para anteponer los negocios de las multinacionales. Así citaba la realidad Berta Cáceres: “A medida que han ido avanzando las grandes inversiones del capital transnacional, con empresas vinculadas al poderoso sector económico, político y militar del país, esas políticas neoliberales extractivistas han provocado también un aumento de la represión, criminalización y despojo a las comunidades, que han sido desplazadas de manera forzada”. La adormecida clase media europea que reciclamos en nuestros cómodos cubos de colores y compramos comida ecológica porque es más saludable, somos también cómplices y culpables de que se financien programas de entrenamiento de la policía hondureña con fondos comunitarios desoyendo las acusaciones y denuncias sobre los abusos cometidos por la fuerzas del Estado. Mercado de armas y sangre financiado por multinacionales que nos visten y alimentan. Lo sabemos y consentimos. Nos alteran momentáneamente las noticias de quienes pierden su vida por los derechos de una tierra que entre todas maltratamos y desprotegemos. Es un drama global que afecta a todos los lugares donde fijan su atención trasnacionales extractivas, hidroeléctricas y de la agroindustria. En el año 2014 asesinaron a 116 activistas ecologistas en 17 países, 156 en el año 2015, 185 en lo que va de año… No vomiten, no se sientan mal, no acudan a las concentraciones que hay en nuestro primer mundo a la cabeza de una locura colectiva que asesina personas en nombre de proyectos que sólo generarán riqueza a quienes los desarrollan siendo ruina e infortunio para el planeta y las comunidades que lo habitan.

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