Recordando qué había antes de la ecología.

La ecología es un árbol que crece imparable, rompiendo de manera lenta pero constante todos los muros que se le ponen en frente. El muro de la ignorancia, el de la avaricia de los que roban el futuro a las siguientes generaciones y no pocas veces el de la incompetencia. Pero ese árbol un día fue semilla, veamos pues esa simiente a la que le debemos como tributo el esfuerzo de seguir luchando.

 

El movimiento ecológico, como ente colectivo transformador de la sociedad surge el siglo pasado, pero antes de eso existió una corriente a la que podríamos considerar precursora de estos movimientos, el higienismo.

 

Este movimiento, a diferencia del actual que parte de una base ecocéntrica, tiene un origen mas antropocéntrico. Y parte de la idea de que la polución propia de la revolución industrial tienen efectos nocivos sobre la calidad de vida de los obreros. Es por tanto en Inglaterra, cuna esta revolución decimonónica, donde se alzan las primeras voces exigiendo una mejor calidad del aire.

 

Pero el que tal vez sea el primer libro ecologista de la historia se remonta unos cientos de años atrás, concretamente a 1661. Nos referimos al libro Fumifugium del escritor y jardinero John Evelyn, que bajo el subtitulo “Los inconvenientes para el aire del humo disipado en Londres y algunos remedios humildemente propuestos por J.E. para su sagrada majestad y el parlamento” aborda por primera vez los aspectos negativos de la contaminación.

el que tal vez sea el primer libro ecologista de la historia se remonta unos cientos de años atrás, concretamente a 1661

 

Es por tanto esta obra la que sienta las bases del higienismo y propone entre otras soluciones alejar las fabricas de los núcleos urbanos o plantar arboles para mejorar la calidad del aire.

Si bien este movimiento da sus primeros pasos entre las clases populares, no tardan en sumarse a él gentes de otros estratos sociales como médicos humanistas, reformistas liberales y miembros de la burguesía que pretenden mejorar la calidad de vida de las ciudades. Gracias a la presión de todos estos grupos los gobiernos van adoptando las primeras leyes destinadas a mejorar la calidad ambiental de las ciudades.

 

Surge al mismo tiempo un interés entre la aristocracia por mejorar la calidad ambiental de los ambientes rurales pero no como consecuencia del higienismo, sino de una idea “romántica” hacia lo natural.

Apoyado por las clases altas europeas y americanas da paso al “movimiento anti-industrial” que sienta las bases para la creación del “Yellowstone National Park” la primea reserva natural del mundo en 1872.

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